Obtener óptimos resultados en cirugía estética de nariz exige mucho del médico cirujano. Deben tenerse presentes las proporciones estéticas y faciales y no considerar la nariz como un elemento aislado. La selección adecuada del paciente candidato para Rinoplastia depende básicamente de una buena comunicación.
El cirujano debe escuchar al paciente, entender sus deseos y establecer un balance adecuado entre estos deseos y lo que el cirujano realmente estima que puede ser razonablemente alcanzado por medio de la cirugía. La elección entre el uso de anestesia local con sedación o anestesia general para la Rinoplastia depende del paciente, del cirujano y de los requerimientos del procedimiento quirúrgico planeado.
Existen diversas técnicas para tratar de lograr los objetivos trazados en cada caso particular. Algunos de estos métodos implican la necesidad de realizar incisiones externas mientras que otros logran ubicar todas las incisiones en la región interna de la nariz. La Rinoplastia no se caracteriza por ser un procedimiento que genere dolor para el paciente. Las molestias presentes luego de la cirugía consisten básicamente en la sensación de congestión nasal intensa, morados e hinchazón, además de las incomodidades que se pueden generar del uso de una férula de yeso durante aproximadamente una semana.